Me refiero a la que ha realizado el lider del Partido Popular, Mariano Rajoy, en referencia a la regulación de la inmigración. Propone, a grandes rasgos, adoptar una medida que se fundamenta, básicamente, en que los inmigrantes que deseen formalizar su situación en España deberán realizar unas pruebas de "españolismo" en que se examinarán sobre conocimientos de nuestra cultura y nuestra lengua, comprometiéndose además, no solo a cumplir las leyes, sino también a seguir una "guía de buenas costumbres" que les hagan integrarse en la cultura española.
Cabría preguntarse aquí cuales son esas "buenas costumbres" propias de nuestra cultura. Y daría probablemente esto para un post bastante gracioso o al menos desenfadado sobre nuestras costumbres más honorables: saldrían a flote la siesta, los chistes de leperos, las tapas, la impuntualidad y multitud de hábitos sin los que el español no sería español. Creo que existe por tanto en esa ley un importante problema de aplicación.
En primer lugar es dificil establecer un criterio para esas costumbres. Obligar a un, por ejemplo, peruano a que aprenda historia de España es tan inútil como pedir a una "criatura de la ESO" ya cursando una licenciatura o diplomatura universitaria que comente sus conocimientos sobre la restauración monárquica de Fernando VII. En cuanto a la lengua... A cualquier inmigrante que esté en disposición de un trabajo (cosa rara pues ni los nacionales lo tenemos asegurado) se le presupone un mínimo dominio del lenguaje; en caso contrario díficilmente obtendría un trabajo. De la misma manera debe tener unos mínimos aceptados de convivencia social y cultural pues le es condición "sin equanon" para el trato social diario. Esta última condición la es para inmigrantes pero también para los propios españoles y, seamos realistas, hoy día muchos ciudadanos españoles no sienten su cultura, ni están integrados, ni son parte de ella ni la respetan: No queramos hacer a los de fuera mucho más españoles que lo que son algunos de aquí.
Seamos sinceros y digamos abiertamente si se trata de una traba más para aquellos que vienen de fuera y pretenden regularizar su situación, debido a que es necesario controlar como sea las cuotas de extranjería. Si lo que se busca es acabar con aquellos que vienen a nuestro país a delinquir no llegando nunca a integrarse ni respetar las leyes entonces propongamos medidas para esto. En ese sentido sí me parece oportuna la propuesta de Rajoy: expulsar a los que delincan. Es cierto que no sería igualdad de condiciones para ambos pero bastante tenemos, en este sentido, con el "producto nacional".

Si son o no medidas xenófobas, si somos un país racista o no, no voy a decirlo yo pues no sería lo más adecuado ni objetivo. Sí cabría recomendar a los que realicen dicho juicio que tuvieran en cuenta que países tan "avanzados e igualitarios"como Francia (la de Sarkozy) llevan años desarrollando estas medidas.
Fotografías (por orden): http://www.público.es/ y http://www.uned.es/

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