lunes 3 de marzo de 2008

El conformismo andaluz

Aún con los ecos del primer debate político Zapatero-Rajoy y con los correspondientes análisis (tantos y tan variopintos como intereses hay tras ellos)de dicho debate se nos viene encima "el partido de vuelta" del tan traído y llevado debate. Los medios se afanan en recopilar a los más prestigiosos analistas políticos para realizar un análisis previo del debate, otro intermedio y otro posterior... En ellos "aportarán todas las claves", se analizaran todas las palabras y propuestas de los dos candidatos, incluso habrá quien se atreva con "claves"(?) tan importantes como la fuerza en el nudo de la corbata de ambos, la cantidad de sudor que emanan por sus poros, etc.

Algo hay claro, este tipo de debates, su seguimiento y análisis refuerza y vigoriza la democracia y la formación de una opinión política crítica. Pero hay "beneficios colaterales": los medios llenan una parte muy importante de su programación diaria y al hacerlo con un tema de tanta envergadura informativa se liberan de lastres relacionados con el poco compromiso informativo, y la tendencia a la espectacularización y al entretenimiento, poco importa si, como ya he dicho, el análisis no es sobre las propuestas etc., y sí sobre el nudo de la corbata de uno u otro candidato y de cuestiones mucho más nimias incluso. Los políticos por su parte adquieren un mayor grado de notoriedad. ¿Y los ciudadanos? Los ciudadanos tienen mayores elementos de juicio a la hora de ejercer su derecho al voto.

Pero a estas alturas conviene saber que no cualquier debate es susceptible de recibir este tratamiento, el ejemplo se materializa en la ínfima repercusión del debate Chaves-Arenas a la presidencia autonómica de Andalucía. Pueden alegarse cuestiones de importancia: Andalucía es una comunidad autónoma dentro de España y poco puede (auque no debiera ser así) importar lo que en ella ocurra a un extremeño, vasco, murciano o castellano-leonés. Sin embargo se hace impensable que ante un proceso de elecciones autonómicas en el País Vasco o Cataluña no se encontraran referencias a éstos debates en las portadas de los principales diarios nacionales. Esto sí ocurre en Andalucía: ni rastro del debate en las ediciones digitales de los principales diarios.

Las razones para que esto ocurra pudieran ser incontables. Me gusta pensar que los andaluces somos los últimos en casi todo y los primeros en respeto, tolerancia y sentido común y por ese motivo no llamamos a otros "analfabetos", "subsidiarios de nadie", etc... Pero la realidad va más allá y hay que ser crítico: Andalucía es la tierra del conformismo. Nos conformamos con que nuestras elecciones no se celebren en un "día propio" y sigan eclipsadas por las elecciones generales. Nos conformamos con un presidente que en un debate electoral leía parrafos enteros sin mirar más allá de sus folios y citaba las cifras como "ochenta y tantas mil personas" o "un cincuenta y pico por cierto". Nos conformamos con una clase política que en lugar de hablar de política económica, se enzarza en un bochornoso intermcambio de reproches e insultos. Y, en definitva, nos conformamos no ya con que "nuestro debate" y nuestras elecciones no sean objeto de ese exhaustivo análisis por parte de los medios, sino que ni tan siquiera de que sea citencontrar la más mínima cita. Así conformes con todo eso, seguiremos siendo los útlimos en casi todo hasta que vientos de cambio nos conviertan en ciudadanos más exigentes y "sensibilizados" con sus derechos y libertades como ya lo son otros más al norte de nuestro bonito país.